Morley: de una lata de aceite a leyenda

¿Qué tienen en común el bajo distorsionado de Cliff Burton en los primeros discos de Metallica, los solos de Steve Vai y el pedal que Alex Lifeson eligió firmar con su nombre en 2026? Un pedal cromado, pesado, casi indestructible, que funciona con luz. Y detrás de ese pedal, una historia que empieza mucho antes del rock pesado: en un taller de radios de Los Ángeles, con dos hermanos, un soldador y una idea tan rara como genial.

Esta es la historia de Morley.

Los Ángeles, 1946: dos hermanos y un taller de radios

Terminada la Segunda Guerra Mundial, los hermanos Ray y Marv Lubow abrieron en Los Ángeles un negocio de reparación de televisores y radios: Tel-Ray Electronics. Ray, nacido en el Bronx, se había formado en electrónica y había servido en el Cuerpo de Señales del Ejército estadounidense. Era el inventor. Marv era el emprendedor, el que manejaba los números.

Durante los años 50 el negocio creció y los Lubow empezaron a distribuir productos de audio de JBL. Pero lo que iba a cambiar su destino no estaba en el mostrador, sino en el banco de trabajo de Ray.

 

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La lata de aceite que cantaba: el Oil Can Delay

En una época en la que los ecos se hacían con cinta magnética (cara, delicada y con mantenimiento constante), Ray Lubow encontró otro camino. El 30 de junio de 1959 obtuvo la patente estadounidense, titulada simplemente "Delay apparatus".

¿Cómo funcionaba? Un disco de aluminio anodizado giraba dentro de una pequeña lata llena de un fluido especial. Unos electrodos de goma conductiva "escribían" la señal de audio sobre la superficie del disco como una carga electrostática, y unos centímetros más adelante otro electrodo la "leía". Ese pequeño recorrido era el retardo.

El resultado no era un eco limpio y preciso: era un sonido acuoso, ondulante, con vibrato y un carácter impredecible, a mitad de camino entre la reverb y el eco. Justamente por eso, hoy es un sonido de culto que muchos fabricantes modernos intentan emular.

El módulo se vendió como componente (con nombres como Adineko) a fabricantes de primera línea: según Vintage Guitar, lo usaron Fender, Gibson, Rickenbacker, Univox y Vox. La propia Morley cuenta que Leo Fender conoció el invento en una feria, quedó fascinado y empezó a pedir alrededor de 100 unidades por mes para sus amplificadores.

 

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"Why settle for less with a Leslie…": nace Morley

Con semejante demanda, a fines de los años 60 los hermanos decidieron dejar de fabricar solo para otros y lanzar su propia marca. El nombre salió de una chicana a la competencia de entonces, los gabinetes rotativos Leslie:

"Why settle for less with a Leslie when you can get more with Morley" ("¿Por qué conformarte con menos (less) con un Leslie, si podés tener más (more) con un Morley?")

Marv contrató a un caricaturista local, Hank Hinton, para crear al Morley Man, la mascota que acompañó las publicidades de la marca. Había nacido Morley.

 

 

Luz en lugar de desgaste: el secreto electro-óptico

Todo guitarrista que usó un wah o un pedal de volumen tradicional conoce el problema: el potenciómetro se gasta, empieza a "raspar", mete ruido y, tarde o temprano, hay que cambiarlo (muchas veces en el peor momento: arriba del escenario).

Ray Lubow resolvió eso con una idea brillante: sacar el potenciómetro del camino. En un pedal Morley, el movimiento del pie mueve una pequeña pantalla (shutter) que deja pasar más o menos luz desde una lámpara (hoy un LED) hacia un fotorresistor (LDR). La cantidad de luz que llega controla el efecto. No hay piezas que se rocen, no hay desgaste, no hay ruido mecánico.

  Pedal a potenciómetro (tradicional) Pedal Morley electro-óptico
Control del efecto Engranaje + potenciómetro mecánico Pantalla que regula luz sobre un fotorresistor
Desgaste con el uso Sí: pista y cursor se gastan No hay contacto mecánico en el control
Ruido "rasposo" Aparece con el tiempo No lo genera el sistema de control
Mantenimiento Limpieza o cambio de potenciómetro Mínimo
Activación Llave de pie (footswitch) En la mayoría de los modelos actuales, switchless: pisás y se activa

 

Los primeros Morley de los 70 eran enormes, de acero cromado y enchufados directo a la corriente (con transformador interno, sin baterías). Y no eran baratos: según Guitar Player, el RWV Rotating Wah Volume de principios de los 70 costaba US$ 259,95, cuando una Fender Telecaster nueva salía US$ 283. Un pedal casi al precio de una guitarra: así de en serio se tomaba el sonido.

Cromo, fuzz y metal: el Power Wah Fuzz y Cliff Burton

A mediados/fines de los 70 llegó uno de los modelos más brutales de la marca: el PWF Power Wah Fuzz, que combinaba un wah óptico con un fuzz grueso y agresivo en el mismo chasis cromado.

Años después, ese pedal cayó a los pies de un bajista que iba a cambiar la historia del metal: Cliff Burton. Durante su etapa en Metallica (1982-1986), el Power Wah Fuzz fue parte central de su sonido, y medios como Guitar World lo asocian a la icónica intro de "For Whom the Bell Tolls", con ese tono que la revista describe como de "parlante roto de la vieja escuela". Un bajo que sonaba como nadie esperaba que sonara un bajo.

En 2024 Morley relanzó el pedal como Cliff Burton Tribute Power Wah Fuzz. En palabras de Scott Fietsam, presidente de Morley: "Nos honra custodiar el legado de Cliff Burton […] y mostrar su genio a una nueva generación de músicos."

Los pedales Morley pasaron además artistas como David Gilmour, Geddy Lee, Alex Lifeson, Jerry Garcia y Lee Ritenour.

 

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De los cromados gigantes a la pedalera (años 80 y 90)

Los 80 trajeron un cambio de época: los pedales compactos a batería se volvieron la norma. Morley respondió con las series Slimline, Black Gold y Compact, esta última con los primeros wah y volumen "mini" de la marca.

En enero de 1990 la fábrica se mudó a Cary, Illinois, y comenzó una nueva etapa:

  • Rediseño de toda la línea, reemplazando las lamparas por LED.
  • 1994: Morley presenta lo que define como el primer wah switchless del mundo: pisás el pedal y el efecto se activa; sacás el pie y vuelve solo al bypass.
  • 1996: después de casi dos años de prototipos junto a Steve Vai, nace el Bad Horsie, bautizado como el tema "Bad Horsie" de su disco Alien Love Secrets (1995).
  • 2001: llega el Mark Tremonti Power Wah y Morley incorpora Ebtech, marca especializada en soluciones contra ruidos y zumbidos.

Ray Lubow falleció en 2002, a los 82 años. Marv, en 2010. Su invento, en cambio, sigue a los pies de miles de músicos.

Morley hoy: Illinois, la serie 20/20 y nuevas firmas

Tras pasar por distintos dueños (Geo T. Schmidt en 2014, M-Wave International en 2016), Morley tiene hoy su base en Carpentersville, Illinois, a orillas del río Fox, bajo la presidencia de Scott Fietsam. Los pedales se siguen diseñando y fabricando en Estados Unidos.

Algunos hitos recientes:

  • Serie 20/20 (presentada en 2019): toda la tecnología Morley (óptica, switchless, buffer premium, LED, detalles que brillan en la oscuridad) en un formato compacto para pedalera.
  • Soluciones de audio profesional bajo la marca Morley (2020): Hum Eliminator, Hum Exterminator y Line Level Shifter, para combatir zumbidos y loops de masa en escenario y estudio.
  • 2024: reedición Cliff Burton Tribute Power Wah Fuzz.
  • 2026: en el NAMM de enero se presentó el Lerxst ATWAS (All The World's A Stage), wah/volumen desarrollado con Alex Lifeson de Rush. 

Glosario rápido para entender (y elegir) tu Morley

  • Electro-óptico: el pedal controla el efecto con luz y un fotorresistor, no con un potenciómetro. Sin desgaste ni ruido mecánico.
  • Switchless: no hay llave de pie para encender el efecto. Lo activás al pisar y se desactiva solo al soltar el pedal. Ideal para usar el wah "por momentos" sin pensar.
  • Buffer: circuito que mantiene la fuerza y el brillo de tu señal cuando usás cables largos o muchos pedales en cadena.
  • Boost (+dB): realce de volumen que se suma al efecto, pensado para que el solo "salte" de la mezcla.
  • Contour: modo alternativo de wah (por ejemplo en el Bad Horsie) que permite ajustar la frecuencia y el nivel del efecto.
  • Wah Lock / Notch: permite dejar el wah fijo en una posición, como un filtro de tono.

 

Una idea que sigue girando

Pensalo así: un hombre que reparaba radios hizo cantar a una lata de aceite, después reemplazó el desgaste por un rayo de luz, y más de sesenta años después ese mismo principio está debajo del pie de guitarristas y bajistas en todo el mundo. Eso es Morley: ingenio, dureza y personalidad.

Podés leer toda la historia que quieras, pero hay algo que ningún texto transmite: la sensación de pisar un Morley y sentir que el pedal responde exactamente como vos querés. Vení a probarlos a nuestro showroom en Darwin 1154, Palermo (atención con turno) o encontralos en nuestra tienda online C1.AR

¡Te esperamos!